Los objetos hablan, nos dicen cosas. ¿No los escuchas?

Por supuesto no son gritos con palabras pero detrás de cada objeto hubo un grupo de desarrolladores trabajando para lograr que hablaran “por sí mismos”.

Por ejemplo, cuando necesitamos sentarnos buscamos (sin mucha reflexión) algo que “funcione como una silla”. Inmediatamente nos concentramos en encontrar algo que tenga:

· Un asiento

· (Usualmente) cuatro patas

· La sensación de soportar nuestro peso de forma segura

Tenemos tan arraigado el lenguaje de “sillas” que inclusive le adjudicamos estas propiedades a otros objetos como a una cubeta, a una piedra o a un tronco.

Lo mismo pasa con la ropa. No necesitamos que alguien nos dé un instructivo para saber en qué parte del cuerpo se coloca. Sobre todo si nos dan pistas a través de botones, cierres o estampados.

Te dejo un reto. La próxima vez que recibas una caja de tu mensajería, la comanda de tu restaurante de preferencia o compres algún artículo, escúchalo. Te darás cuenta que sabes cómo sostenerlo, abrirlo, hacer uso de él y sobre todo pon especial atención en cómo te deshaces de él. Aquí está la clave entre un artículo o producto responsable, reciclable, reutilizable o un bulto más que va al montón de basura.

Sí, los objetos hablan. O como decimos en I+D, son intuitivos. Así los desarrolladores nos concentramos en cómo lograr que digas: “sí, me funcionó. Y además es muy fácil de usar.”
Ya que si logramos que lo recomiendes, nuestra misión estará más que cumplida.

¿Qué más querrán decirnos los objetos?
#designforhumans #retemoslocotidiano #responsibledesign

Designpreneur, friends with objects and a zero waste design enthusiast.

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