La costumbre es diseñar productos para resolver una necesidad individual, ¿y si empezamos a hacerlo más desde el pensamiento de comunidad?

Los productos personalizados resuelven necesidades.

Alejandra Martínez Westphal
4 min readMay 14, 2021

(Casi siempre)

Una de las dudas que más nos persigue últimamente es: ¿cómo escoger las temáticas o verticales para proponer nuevos diseños de producto?

Ahora que hemos estado aprendiendo de los #emprendedores, #inversores y #estudiantes, sin duda es una maravilla aprender sobre sus fuentes de inspiración para comenzar sus proyectos.

En resumidas cuentas, las fuentes de inspiraciones podría decir que son:

  1. La experiencia de vida que nos ayuda a detectar cuáles “problemas” pueden ser resueltos casi inmediatamente.
  2. La observación situacional, es decir, ver cómo el vecino batalla con algo que parece sencillo de resolver.
  3. Ese sentimiento de frustración o de estar frente a un obstáculo acompañado del pensamiento “no puede ser esto tan difícil” o un “debe haber otra manera”.

Definitivamente son fuentes de inspiración muy frecuentes, ¿ya te diste cuenta qué tienen en común? Están enfocadas a resolver un problema en un un contexto particular y para una sola persona.

Aquí queda muy bien esa frase milenaria:

“Houston, tenemos un problema.”

El problema es que no existe un solo producto que resuelva esa necesidad que pertenece a cada individuo. De unos años para acá (sobre todo desde el primer iPod), se presentan a los productos con una característica muy singular: la personalización.

¿Realmente existe un producto “personalizado”? o ¿solamente ofrecen varias opciones que mantienen “distinguido” al usuario?

Es muy interesante ver cómo el hecho de ofrecer opciones, transforma la experiencia de consumo en algo completamente relativo. Por ahora nos concentraremos en cuestionar estas fuentes de inspiración que ya mencionamos al principio.

Volviendo a si los productos resuelven necesidades individuales, la respuesta es no. Los productos resuelven necesidades que estadísticamente se repiten de forma considerable en su contexto, con un tipo de personas en particular y en unas condiciones muy específicas.

Diseñar un producto “que resuelva las necesidades del mercado” es una frase muy ambiciosa, así como hablar de que hay productos que son para “mercados de nicho” es querer echarse el mercado a la bolsa.

Ambas frases responden a teorías básicas del marketing y ayudan a enfocar los esfuerzos en una población. Sin embargo, en el “decir” del diseño, les llamamos “usuarios de extremos” porque nos enfocamos más en el cómo hacen los humanos sus tareas.

Los “usuarios de extremos” permiten agrupar patrones que se encuentran en las personas y cómo las ejecutan en lugar de buscar solamente números. Nuestra media, además de contar con el número de repeticiones, se complementa con el promedio de las circunstancias y las siguientes 2 posibles versiones alternativas.

Siendo más concretos, si una persona en su receta para la comida del día requiere de pelar papas, lo hará de alguna manera específica. Si fuera un chef tendría una técnica más trabajada y si fuera un cocinero de un comedor comunitario, seguramente su técnica será diferente.

¿Qué pasaría si uno de los cocineros presentara una condición de Parkinson o una fisionomía diferente a la estándar? ¿Deberían usar el mismo pelador de papas?

Tal vez la respuesta sea “sí” porque no hay otro modelo disponible. En realidad, la respuesta debería ser ¡Sí!. Sin embargo, al verlos interactuar con el mismo dispositivo, los resultados serían diferentes. Ahora sí serían “personalizados”.

En este ejemplo el pelador de papas resuelve una problemática específica, en un contexto particular y, solamente por eso, la configuración del producto, o dicho de otra manera, la forma del objeto debe de adaptarse a quién lo usará. No al revés, como es ahora.

Los productos “personalizados” son solamente una manera de clasificar los tipos de usuario o de consumidor. Esto le permite a la marca tener más variedades en su oferta pero la necesidad que resuelve es realmente la misma (si no me crees, asómate al pasillo de shampoos o de cremas corporales).

¿En realidad necesitamos tanta variedad de producto o solamente que sí resuelvan esas necesidades que tenemos como clientes?

Cuenta la leyenda que Henry Ford decía que si en su momento se le preguntaba a alguien por un medio de transporte más veloz, esta persona respondería “caballos más veloces”, personalmente creo que Ford debió haber hecho otra pregunta para que la respuesta rondara en un “que atraviese del punto A al B en el menor tiempo posible y que pueda repetirlo enemil veces y sin causar daño”.

…Tal vez ni Ford realmente entendía qué necesitaban sus clientes.

Para que encontremos respuestas más adecuadas sin tenerle miedo a experimentar, cuenta con órale! diseño responsable. Nuestro enfoque centrado en el usuario buscando generar cero desperdicio nos permite generar propuesta de diseño que no solamente resolverán las necesidades del mercado sino que aportarán a la construcción de un futuro sostenible.

Nos encantará saber de ti y de tus ideas. Nos vemos en la página web, en nuestro canal de instagram, en linkedin y ahora estamos en twitter para seguir reflexionando sobre el diseño y cómo vivimos en él.

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¡Hasta la próxima!

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Alejandra Martínez Westphal

Designpreneur, friends with objects and a zero waste design enthusiast.